El mayor consumo de oxigeno esta asociado en el ser humano a un incremento de su capacidad intelectual (1). De nueva especie y dominadora, nuestro consumo de energía genera el CO2 que destruirá el ecosistema que alberga el know how elaborado durante siglos.
Esta mañana al pasar una tarjeta en la cola de la caja de un súper la empleada expreso, “estas maquinas son cada vez mas sensibles”, yo que me encontraba a unos metros complete la frase “y los humanos cada vez mas insensibles”.
Sin páramo de soledad
Tu plato esta cubierto de tizne negro.
Breve e inútil es este mamífero,
que ha abierto la civilización del ego soft.(2)
Para algunos quizás, se trata de verificar una loca carrera entre el crecimiento del conocimiento humano/maquina y la descomposición del soporte metálico, magmático, plástico de la Tierra. Y puestos a quedarnos embutidos en una nave azul desequilibrada y terca, este conocimiento comenzara -en breve- a expresar la angustia de la extrema tensión de los recursos.
Dirán los profetas,
tales como Manuel Vázquez Abeledo: “este proceso (del calentamiento) tiene lugar a tal ritmo que la absorción de este gas (CO2) por las plantas y los océanos no puede proceder con la misma rapidez. […] En unos pocos años se está devolviendo a la atmósfera el carbono que tardó muchos millones de años en acumularse en los sedimentos terrestres”(3).
Mucho antes Sant Agustin elaboraría una curiosa tesis, “el mal moral se remonta en ultima instancia a la libertad de elección humana, a la capacidad de pecar o no pecar con que fue dotado por Dios el primer Adan”. En el tema que nos ocupa la relación entre la naturaleza y la “masa de conocimiento” que hemos creado y se expande, la libertad de pecar o en palabras modernas “de que un porcentaje pequeño de la humanidad consume más de las tres cuartas partes de los recursos naturales” es una tímida señal de esta camisa que aprieta el envoltorio original del mamífero mas inteligente y depredador. Pero amigos, ahora algo ha cambiado. El consumo de energía para producir conocimiento se ha multiplicado ante la aparición del soft en red. El Windows 95 ocupaba 40 megas y necesitaba 250Ks, el Windows Vista necesita 1 Giga para ejecutarse. Crece el espacio virtual que anida la colmena gigante, pero también la fuerza creativa que circula en su interior. Y es aquí donde suponemos, desde que bajamos del árbol e insinuamos, ¡nosotros no estamos dispuestos a perecer!. ¿Lo estará la inteligencia artificial dentro de unos años?.
Prisionero el reptil de Casandra.
La pluma llena de aire deja correr
un descenso hacia el llano.
La miseria es una prueba necesaria
del pecado(4)
mientras el conocimiento crece en su desmesura.(2)
(1)Bajo ciertas condiciones, la relativa estupidez ha podido ser un determinante evolutivo más poderoso para una serie de especies que la relativa inteligencia. Piénsese por ejemplo en la tortuga de agua dulce, un pequeño reptil, capaz de estar sumergida bajo el agua más de una semana y por tanto con un cerebro que funciona en condiciones nulas de oxígeno. Francisco Mora. Catedrático de Fisiología Universidad Complutense de Madrid. El cultural, 3 de febrero 2003.
(2)Poesía maldita. Juan ré-crivello
(3)Manuel Vázquez Abeledo. Instituto de Astrofísica de Canarias.
(4)Bayle, Diccionari històric i crític, article “Rorarius”. Pp 99.





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