“Querido P:
Esta mañana he estado en el mercado de las pulgas y he encontrado una camisa violeta que creo te hace juego con los pantalones negros que te compre el mes pasado. En el camino me tome un café con Silvia, aquella vecina de la calle 15, ¡sabes!, la que decía que no pensaba trabajar en su vida. Pues me ha explicado que esta contratada en una empresa de limpieza de 9 a 5. ¡Y tan contenta!. Le dije que aquello no era vida, e insistí que se buscara alguna otra cosa, pero, al dejarle me arrepentí de mis intenciones. Porque a decir verdad, ¡sabes papi!. Me aburre estar en casa y luego la pelu y luego el gimnasio y luego dar un paseo por el centro. ¡Esto no es vida!. Y tu, tan lejos y yo sintiendo como mi vida se atraganta con el paso de los días. Así que me he dicho, primero vete a estudiar un idioma y luego, porqué no un trabajo. Dicho esto me lance y me fui hasta casa de Leonardo, ¿te acuerdas?. Era aquel del gimnasio, de brazos tan gruesos, con poco pelo y le pedí que me hiciera un currículo. El muy borde me invito a cenar y no pude negarme al ser tu amigo y haberme escrito el currículo. Pero no te asustes, papi yo soy tuya. Bueno casi, bien sabes que me merezco salir un poco. La vida es re-quete aburrida. Así que hable con Leo y le prometí ir algunas tardes para que me enseñara al ordenador. El acepto enseguida, y yo me repuse del subidon de pedir una cosa tan intima. Te confieso que le veo muy encantador y serio. Se sorprende cuando le digo que soy tuya. El me contesta con fina picardía que todo se debe compartir. Y yo me pregunto, aquí tan sola y sabiendo que no vendrás hasta final de año, si no estaría bien que Leo me ayudara a aprender a compartir, no se, alguna cosa. Pero no se si te enfadaras, así que he decidido decírtelo en mi primera carta escrita al ordenador con la ayuda de Leo. Tuya. Doli”.
La vida en la sociedad occidental supone la aparición del divorcio, o la transitoriedad. Si partimos del ejemplo anterior, sea vivido por una mujer o un hombre, ambos reflejan en el dialogo la dificultad entre los sujetos para mantener una relación, que puede estar afectada por: la distancia; los intereses profesionales; la simultaneidad de trabajos bajo una fuerte presión de horarios; la convivencia de jerarquías no manifiestas; etc. Intentare en el análisis no solo centrarme en la pareja, aunque sea esta problemática más visible, pero todo puede ser una fría estadística que podamos comprobar. Existe una tasa de divorcios, o de rotación laboral, o de suicidios, o de emigración, o de inflación, o de abandono escolar o de vertido de residuos. Todas expresan una inevitable separación o cambio. En la del divorcio el eje es la ruptura sentimental, en la de suicidio, el brusco abandono de la realidad, en la laboral la ruptura ante las condiciones de opresión psíquica en el trabajo, en la de emigración el viaje hacia una sociedad con garantías, en la de inflación la falta de racionalidad de los gobernantes, en la escolar el fracaso reiterado de un individuo ante la formación, en la de residuos, las condiciones irracionales de consumo.
Podríamos seguir de esta manera indefinidamente, dirá al respecto Bauman*. "En un mundo líquido, de flujos rápidos e impredecible como el nuestro, necesitamos, más que antes, lazos fuertes de amistad y confianza mutua.
Últimos comentarios