Elecciones españolas: El Sr. P y el Sr. R
Mas concurrida que otros comicios, tal vez la bala de ETA estaría presente. El Sr. P me pregunta si esa es la cola de su apellido. De casi 70 años -le observo, antes de contestar repaso el abecedario con rapidez y le consuelo con el si. Acabo mi obligación y espero en la salida a mi mujer, que hace cola en otra mesa.
“¡Ya esta!.
Hemos cumplido –respondo.
Ahora le toca a ellos cumplir –me dice el Sr. P.
Eso es mas difícil –es mi corta respuesta.
Eso es casi imposible dirá el Sr. P, mientras se marcha”.
Las costumbres me alejan –en mi caso acompañado en dirección a la playa. Una hilera de palmeras concurre dando sombra. El mar esta gris, pero ondulado y agreste. Caminamos por el borde arenoso en silencio. Es un día normal. Observo que las familias han adelantado el paseo para esta vez no aumentar la abstención.
Mientras camino recuerdo las últimas palabras del Sr. P. La edad es un merito que nos disipa ante la arrogancia. La tarde de este domingo será larga, pero quizás no modifique la percepción del elector medio, que estos políticos no resolverán nada. Solo mantengo un recuerdo:
¡Una familia rota ha entregado otro ser querido!... A manos de ETA



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