50 y cinco
Tu nalga fría y extrema asoma.
Mi mano se entretiene. El desnivel
nos acerca, hasta rozar mentón, y fresa.
Un caramelo rueda en el hueco del muro.
La tarde es roja y llena de aliño.
Los dos, vemos, olfateamos, plagados de miel.
Cansada te pones de pie.
Un cuenco baila en el lavabo, me giro.
Te observo.
La mascara de amor se desmaya. Y
Junto a ella la fantasía sobrevuela. Inútil.
Poesía 50 más uno
Juan re-crivello



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