_¡Eso es estúpido!. Un grito áspero de mi Tía me puso al corriente. Di vuelta mi cara, le veía leyendo uno de mis periódicos del domingo. ¡Que manía de coger mis cosas y no gastarse ni un duro!. Además de mi ansiedad por ver la final de la Davis, me distraía en su vital empeño en hablar de lo de Repsol.
_Dime.
_Este ZP –dijo ella- nos va a dejar sin campeones nacionales. Ahora le vamos a dar a los rusos nuestra principal compañía de gasóleos. Bueno, como dice el articulo, a una empresa de un tal banco de Asia, que no sabemos quien esta detrás. Esta la creo Franco, tú no te acuerdas, pero era la antigua Campsa. Y todo porque un amigo del gobierno esta a punto de quebrar. Para eso quedémosla.
_Te refieres tú y yo -pregunte. “No, el Estado. ¿O no fuimos dueña de ella durante 40 años?. ¿A que viene tanto miedo a intervenir directamente?”.
_Cálmate -dije. Dentro de 5 minutos empezaba el tenis y deseaba ver el partido y no hablar del lio de Campsa/Repsol/YPF. Pero agregue, por si no estaba informada: “esta empresa es dueña de un 25% de Gas Natural”.
_Pues sabes lo que me han dicho ayer –dijo ella: “Total no quisisteis que no la quedáramos los catalanes y ahora la regaláis”. Mira sobrino –continuó. Yo le respondí: “pero si los que venden son los de la Caixa. Son ellos los que también permiten que los rusos se metan en la cocina de Gas Natural”.
_Tienes razón –fui capaz de explicarme en voz muy baja, ante mi disgusto, al ver que la señal del tenis aparecía en pantalla y mi Tía no paraba con el tema.
_Además –terca ella, si su dueño actual ese tal Rivero, que dicen, entro con acuerdos de un grupo de bancos entre los que estaba el banco del Estado. “El ICO –tercie yo”. Pues lo lógico es que le refinancien sus dificultades o no las quedemos nosotros, que digo, no tú y yo, sino el Estado.
_Tía. Ya no se lleva intervenir.
_No digas bobadas. La vicepresidente ha venido a decir tan elegante ella “que la mano invisible del mercado necesita la mano visible del Estado”. Vamos, que venga a la plaza conmigo a comprar y me ayude a reducir mis presupuestos, porque yo, si que estoy comprando en el mercado.
¡Tía!.
_Esta bien, pero te diré más. Te causa fastidio –a ti y a un montón de modernos, que una empresa que era nuestra –es decir del Estado-, ahora este metida en un baile, donde Zapatero dice que no intervendrá y en la cual, los mandamases socialistas no paran de atizarnos con aquello que ellos son socialdemócratas e intervienen para curar lo que los demás alteramos. Se puso de pie, un poco enrojecida. “¿A donde vas? –le pregunte. “A la biblioteca, tengo allí un libro de un antiguo socialdemócrata y te leeré algo. Estos no saben como eran”. Al cabo del rato regresaría,
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