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El extraordinario cuento del gato con botas ha llenado durante años nuestras fantasías. Volver a releerlo es descubrir la sabiduría que atesora. Os invito...
De repente, el gato, su gato, saltó sobre sus hombros entre maullidos y gritos de alegría.
_¡Al fin te he encontrado! –gritó el gato-. ¿Es que pensabas irte sin mí?.
Max lo miró con tristeza.
_¿Pero qué te sucede? –insistió el gato-. ¿Pareces preocupado? ¿Es que has reñido con tus hermanos? ¿Puedo hacer algo por ti?
Max volvió a lanzarle una mirada triste, mientras se lamentaba.
_¿Pero no comprendes que eres tú la causa de mis preocupaciones?.
_¿Yo?
_Sí, tú. Qué vamos a hacer tú y yo juntos?. ¡Morirnos de hambre, seguramente!.
El gato no comprendía por qué su nuevo amo estaba tan apenado. Es tan agradable la vida para un gato. Correr de acá para allá, perseguir ratones, tumbarse tranquilamente al sol.
[...]
Horas más tarde, el gato calzaba unas relucientes botas y se cubría la cabeza con un sombrero digno del paje del más noble señor.
_¡Estás guapísimo! –dijo Max con admiración Y ahora para terminar -. Pareces un noble caballero! ¡Lástima que yo me haya quedado sin un céntimo!
_¡El dinero, siempre el dinero! ¿Es que no sabes pensar en otra cosa? Lo importante no es tener dinero, sino parecer rico.
[...]
_Y ahora, para terminar, yo me tomaría un par de codornices –sugirió el gato al posadero.
_Oh, cuánto lo siento mi señor, pero es muy difícil capturar a esas pícaras codornices. Me han dicho que ni siquiera en la mesa del rey pueden servirse, a pesar de que es su plato favorito.
Los ojos del gato se iluminaron al oír al posadero.
_No os preocupéis, posadero. Yo voy a salir un momento.
[...]
Y, dicho esto, el gato saló corriendo sin darse cuenta de la aterrorizada cara de Max. [...] Pío, pío, bonitas entrad al saco. [...] Desde lo alto de una rama, el gato veía con satisfacción cómo su saco se llenaba de codornices.
¿De que nos hablan estos fragmentos?. De la excelente vida de los gatos antes que apareciera el dinero. La mercancía que atesora el valor y con ella determina las capacidades del trabajo. Desde su aparición ya no es posible tumbarse alegremente al sol.
Es un texto en el cual la iniciativa del gato -el espíritu burgués- ve las oportunidades donde otros se lamentan –el posadero y las codornices-, pero nos advierte que ser rico y parecerlo es el drama de la sociedad que vendrá. Una sociedad en el cual el baile de mascaras esconde la dura competencia por los afectos, la sensualidad, el goce y las riquezas.
En definitiva amigos, un gato que al calzar zapatos ha conquistado la libertad individual
Editorial Planeta-De Agostini, Barcelona, año 1989
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